El Elo es mucho más que una cifra para muchos jugadores. Detrás de él se esconden horas de estudio, partidas disputadas, victorias y derrotas, superaciones, sacrificios, objetivos por perseguir…
Y es que el ranking es la gasolina que impulsa nuestro progreso para conseguir nuestra nueva META.
Sin embargo, cuando este objetivo empieza a condicionar nuestra propia autoestima, nuestra tranquilidad y nuestra forma de jugar, puede llegar a convertirse en una fuente de presión.
Es muy habitual sentir cierto nerviosismo cuando estamos a punto de alcanzar X Elo…y en ese momento una derrota pasa a convertirse en una “catástrofe mundial”, una mala racha nos genera dudas sobre nuestra propia capacidad y cada partida se convierte en un examen que debemos aprobar.
¿Te suena todo esto?